Colectivo Solidario

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  • CONTEXTO DE SURGIMIENTO

    Hacia finales del siglo XX e inicios del nuevo milenio, la Argentina atravesó una serie de sucesos críticos, inserta en un contexto de cambios y desarticulación de elementos estructurales que, para esos años, pregonaban los mejores consejos para la organización socio-económica de la “sociedad pos salarial”. Abaladas por los principios Neoliberales de “libre mercado”, que al son de la protesta social, manifestaron su inadecuación a los reclamos y necesidades de los ciudadanos. Marcando un corte analítico en la crisis social, política y económica, que puso de manifiesto el inexorable fin de las políticas neoliberales, emergieron una multiplicidad de prácticas ancladas en el campo popular. El eje de desarrollo de las mismas se erigió en la búsqueda del bienvivir, considerando a dichas experiencias como propuestas societales alternativas al capitalismo dominante. De éstas proposiciones han surgido diversos proyectos de cohesión social, en los cuales priman los lazos solidarios, restituidos tras años de políticas desintegradoras aplicadas en la región.

    En este contexto nos encontraremos con saldos en las distintas esferas en que se despliega la vida social, entre ellos se manifiesta la desestructuración de los marcos contenedores estatales, marco propicio para el surgimiento de respuestas asociativas que harán frente a las problemáticas sociales insertas en un tejido de globalización y exclusión social. En este escenario tienen lugar prácticas colaboracionistas muy arraigadas y replicadas casi de modo permanente por los sectores populares e igualmente invisibilizadas por la economía dominante.

    Entonces, la explosión social del 2001, como expresión del colapso Neoliberal, arrojará dos planos críticos posibles de ser analizados y éstos traerán a colación diversas experiencias asociativas:

    Crisis en el plano estructural: desmantelamiento de recursos económicos, default, altísimas tasas de desempleo, destrucción de la industria nacional.
    Crisis en el plano subjetivo: entran en crisis principios rectores básicos del plano subjetivo, ya sea por experiencia vivida o transmitida. Por lo tanto se pondrán en cuestión modos de hacer y proceder, calificados por la ruptura de lazos sociales de solidaridad y colaboración.
    Subjetividades marcadas por el individualismo, la frustración y el aislamiento social, comenzarán a ponerse en cuestión.

    Ambos planos críticos se complementarán, arrojando como resultado la organización popular que irá tomando diversos rumbos en los primeros años de recuperación del país.

    Dentro de estas experiencias, podemos mencionar la proliferación de organizaciones productivas tales como Empresas Recuperadas por sus Trabajadores (ERT), Cooperativas de Trabajo (CT), Micro Productores (MP) y Pequeños Productores (PP); como respuestas a las necesidades y demandas insatisfechas por un Estado retirado de la economía y que había fracasado en la integración social.

    Estas experiencias productivas tomarán mayor vigor y en simultaneidad irán encontrando escollos y limitantes al momento de insertarse e intentar adecuarse a las reglas vigentes en un mercado que opera con lógicas ineficientes, y que no genera oportunidades acordes a las necesidades y particularidades de estas organizaciones productivas. Si entendemos al mercado ya no sólo como la expresión de la competencia en búsqueda de mayores utilidades, sino que lo comprendemos, como propone Luis Razeto, como la expresión de un hecho social, en el que existen necesidades recíprocas, bajo el principio de la imposibilidad de la autosuficiencia; podremos pensar al mercado como la articulación y coordinación de decisiones económicas diversamente motivadas, pudiendo ser democrático o concentrado, competitivo o solidario (2010).

    El mercado en el cual deben intervenir las experiencias mencionadas para sostenerse, conlleva a la modificación de ciertas pautas y lógicas de funcionamiento, lo cual suele traducirse en intentos de adaptación, implicando en muchos casos, su insostenibilidad a largo plazo. Ante este panorama la propuesta de Colectivo Solidario, como facilitador de nexos entre los eslabones de la cadena productiva, apunta a la construcción de canales solidarios de comercialización; en la conformación de un mercado que no reclame como requisito para ser parte, la destrucción de las pautas internas de las experiencias autogestivas, lo cual, llegado el caso, tampoco ha garantizado necesariamente el pleno ingreso e incorporación a los mercado hegemónicos.

    Es necesario tener en cuenta que no ha sido menor la participación de diversos agentes, tanto de la sociedad civil, entre los que podemos mencionar entidades del Comercio Justo, Universidades, ONG´s, Certificadoras, entre otros; como agentes estatales en su dimensión multiescalar; que han desplegado labores vinculadas al fortalecimiento de las diversas experiencias productivas mencionadas. Sin embargo, consideramos que aún sigue vacante el desarrollo de un trabajo integrado que articule producción-comercialización-consumoutilización de residuos, fortaleciendo a los distintos eslabones, necesariamente vinculados.

    En su rol de facilitador, Colectivo Solidario propone un trabajo simultáneo de coordinación y articulación tanto con los productores, como con los consumidores; trabajando de manera integrada con ambos, permitiendo la sostenibilidad económica y productiva. A su vez trabajamos para desarrollar junto a los consumidores, un mercado democrático que enriquezca y se retroalimente de manera vincular e inter-conectada.

    En vistas a la construcción de ese mercado democrático, será necesario el trabajo con los consumidores, proponiendo alejarse de las prácticas de consumo dominantes. Nos proponemos cuestionar y modificar el consumo alienado, entendiendo por éste la práctica ejercida bajo la influencia publicitaria, que crea y genera necesidades, muchas veces inexistentes; modelando deseos, anhelos, angustias y necesidades. De este modo se estimula la compra de ciertos productos y marcas, como camino hacia la felicidad y la realización humana. Podemos hablar también de un consumo compulsivo, que busca obtener más bienes por la misma cantidad de dinero, no reflexionando respecto a calidad, marcas ni procesos de trabajo (Mance, Euclides André, 2000).

    Por lo tanto el objetivo perseguido es que el rol de los consumidores exceda la búsqueda de satisfacción de las necesidades a través del consumo, implica además la práctica de un consumo consciente del proceso productivo, ampliando la concepción del mismo, llevándolo al plano de la transformación social a través del poder de compra, entendiéndolo como una herramienta de cambio y como un acto político en si mismo. La categoría de “consumidor” adquiere así una entidad diferente, entendiéndolo como un actor social que con su poder de compra opta por un bien o servicio u otro, colaborando con un sistema alimentario industrial trasnacional, o con formas alternativas de producción y de trabajo.

    La propuesta, en oposición a estos tipos de consumo enumerados, es un consumo solidario, presentándose como una alternativa, no solamente económica, sino también social, cultural y política. El concepto de consumo solidario plantea como objetivo principal la construcción de un mercado social, donde productores y consumidores se encuentran para satisfacer sus necesidades, operando bajo principios asociativos, teniendo como eje la cooperación y la solidaridad, opuestas a la competencia y a la especulación. Implica consumir bienes o servicios que sirvan a las necesidades y deseos del consumidor, buscando: realizar su libre bienvivir personal, promover el bienvivir de los trabajadores que elaboran, distribuyen y comercializan dicho producto o servicio, mantener el equilibrio de los ecosistemas, y contribuir a la construcción de sociedades justas y solidarias (Mance, 1999). Entonces, para la edificación de un mercado democrático, donde operen lógicas de responsabilidad, reciprocidad y solidaridad, Colectivo Solidario se configura como facilitador de estructuras, proponiendo un trabajo de integración y fortalecimiento hacia ambos lados de la cadena productiva, tanto con productores, como con consumidores.

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    Criterios de asociatividad.

    Bajo la convicción de que el mejor modo para la construcción de un modelo económico solidario, es a partir del trabajo cooperativo, en donde los medios de producción son propiedad colectiva; los bienes ofrecidos a través de Colectivo Solidario son elaborados por productores que trabajan de manera autogestiva y asociativa. Entendiendo por relaciones asociativas, a la unión con otros/as en alguno de los momentos de la cadena productiva, ya sea en la producción misma, o en etapas de la comercialización. A su vez, para cumplir este requisito, la gestión integral de la empresa debe estar en manos de los trabajadores.

    Criterio de relaciones solidarias y libres de explotación.

    Los productos ofrecidos a través de Colectivo Solidario están libres de relaciones de explotación, entendiendo por éstas:
    – Que los medios de producción estén en manos de unos y el trabajo sea aportado por otros.
    – Presencia de trabajo explotado, sub remunerado o trabajo infantil .
    El trabajo remunerado de modo asalariado es propio de las formas capitalistas de producción, por lo cual no propiciamos la existencia de éstos vínculos; con la única excepción otorgada a aquellas experiencias productivas familiares que en momentos de cosecha deben incorporar fuerza de trabajo por el corto tiempo con que se cuenta para la ejecución de dichas tareas, no alcanzando a cubrirlas con la fuerza productiva regular. Estos vínculos deben ser esporádicos, priorizando los lazos solidarios y originados en la imposibilidad de sostenimiento de un mayor número de trabajadores incorporados de manera regular.

    Criterio de horizontalidad y participación.
    Bajo el convencimiento de que para la construcción de valores de cooperación y solidaridad que orienten nuestras prácticas económicas, es indispensable la construcción conjunta, consideramos indispensable que la toma de decisiones se ejecute sobre una base democrática de participación y discusión colectiva; en donde todos los miembros de las unidades productivas, sean partícipes en las tomas de decisiones, bajo el principio de asociación libre.