El Cortijo del Pino

(Translation coming soon)

El Cortijo del Pino.

Concha López nos acerca a la realidad de una parte de los productores de la Vega de Granada.

¿Qué actividad realizas en El Cortijo del Pino?
El Cortijo del Pino es un alojamiento rural con una finca de producción de frutales en ecológico.

¿Qué fruta produces y cómo la distribuyes?
Manzanos de tres variedades, perales de tres variedades, albaricoques de dos variedades y ciruelos de cinco variedades. La idea es tener la fruta y el manejo muy escalonado, de esa manera lo puedo hacer yo prácticamente todo; la recolección, la poda y los tratamientos. Eso me permite no necesitar una ayuda externa con los costes que supone, solo la necesito puntualmente. De esta forma también así puedo trabajar el tema de la comercialización, porque o te implicas o no es rentable la producción. En el año 2008 hicimos una pequeña asociación que se llama El Vergel de la Vega, de ocho productores hortícolas y fruticultores. Y en esa tarea estamos, de comercializar a través de canales cortos, directamente a grupos de consumo y a grupos de compra colectivos de Granada y en este último año también estamos intentando comercializar nuestro producto a las tiendas de producto ecológico de Granada. Una cosa que está siendo importante es nuestra presencia el Eco Mercado de Granada, tenemos dos puestos, y somos los productores los que estamos ahí dando la cara, conociendo a nuestros consumidores, porque toda la venta que hacemos es a través de un gestor web, entonces es una relación un poco fría, y gracias al Eco Mercado podemos acercarnos al consumidor y le da mucho sentido a lo que estamos haciendo.

¿Realizas también venta directa en la finca?
No lo puedo hacer, no tengo tiempo para atender yo misma al comprador ni recursos para contratar a alguien. Si estoy trabajando y viene una persona a comprar, igual echo una hora y me parte el día, a pesar de que sé que es muy interesante, pero ahora mismo no puedo. Lo que sí hago es que a mis clientes de la casa rural pues invitarles a consumir de la producción.

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¿Estás certificada?
Sí, aunque en realidad el que tendría que certificarse es el que produce en convencional, el que está contaminando, o a lo mejor sí tener una certificación pero no deberíamos asumir nosotros los costes, es absurdo. Es lo mismo que con la contaminaciones de deriva, es el agricultor ecológico el que se tiene que proteger de los que están contaminando cuando debería ser al revés. En eso estamos muy cabreados, a pesar de eso tenemos que certificarnos, si queremos vender a tienda, tenemos que certificarnos. Si tienes una producción pequeña, con un canal de comercialización con gente conocida y puedes hacer un sistema participativo de garantía, en el que los consumidores saben a quién compran, visitan la finca, se puede hacer un sistema de control directo, pero como tengas una finca de mediana a grande, ya tienes que vender a terceros que no te conocen y para eso es imprescindible la certificadora de tercera parte.

¿Qué opinión tienes de la garantía del certificado?
A mí no me da mucha garantía, porque te hacen una visita al año y ya está.

¿Participas entonces en algún sistema de garantía participada?
Aquí en Granada hay tres sistemas de garantía participada, el Encinar, el EcoValle y la Ecored Norte-Como de Granada. Nosotros, como Vergel de la Vega, vendemos directamente a nuestros consumidores, también hacemos venta en volumen a tiendas de Granada, entre ellas El Encinar. Algunos de los productores del Vergel también son socios del Encinar, y al tener éste el sistema de garantía participada, el Vergel lo asume, porque tenemos mucha confianza en su sistema de garantía. También tenemos productores socios de Ecovalle y para nosotros también es una garantía su sistema. El Vergel como tal no tiene, aunque nos gustaría tener un sistema propio, pero ahora no tenemos tiempo, estamos en proceso de reorganización, nos vamos a hacer cooperativa, y no tenemos tiempo, pero sí es algo que tenemos en mente una vez nos organicemos.

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Al hablar con los productores siempre encontramos que la difusión, el dar a conocer sus productos o servicios, es un escollo para hacer su actividad sostenible, comentabas antes la importancia de la implicacion en la comercialización, ¿cómo ves la situación actual en cuanto a la distribución de tus productos?

La comercialización hay que trabajarla mucho, no solamente es producir. Llevo 6 años con la finca de frutales y desde le primer día estoy trabajando la comercialización, porque yo soy hija y nieta de agricultores, y sé que producir, producimos, pero te tienes que meter en la comercialización. La comercialización siempre está en manos de terceros, que se han aprovechado mucho del agricultor, que no ha sabido manejar este tema. Los terceros, las distrubuidoras, han abusado mucho y en esta zona de la vega de Granada, donde no hay conciencia de asociacionismo ni de cooperativismo, los agricultores son agentes aislados completamente, nunca hemos tenido fuerza para nada. Recuerdo que mi padre vendía los ajos, el maíz, y no sabía ni lo que le iban a pagar, luego le pagaban lo que querían.

¿Qué piensas de la evolución de los mercados sociales? Parece que cada vez cuentan con una mayor participación y la gente se está interesando.
Es un mercado que está por hacerse, yo creo que cada vez va a haber más conciencia, primero por la salud, las noticias de desastres en el tema de la alimentación cada vez son mayores, y luego por la conciencia ambiental y social, por apoyar a determinados productores; es un acto político elegir dónde compras. Esto va a crecer, el problema es que ahora las grandes empresas se están dando cuenta de que es una línea de venta que está por hacerse, y como no nos pillen a los pequeños bien organizados nos van a destrozar.

Decías que históricamente el moviemiento asociativo no ha tenido mucha fuerza entre los productores de la vega, ¿cómo ves la evolución y el futuro en este sentido?
La Vega de Granada es enorme, históricamente los cultivos que se han hecho han sido subvencionados, desde el cáñamos, pasando por la época de la remolacha y luego el tabaco, también, complementando, hortícolas y cereales. Por eso los agricultores hemos estado muy acomodados a los cultivos subvencionados y no ha habido lucha, en una situación precaria pero a la vez acomodada. Ahora es un momento crítico, el cultivo del tabaco ha dejado de estar subvencionado por Europa y prácticamente ha desaparecido, la gente que tenía tabaco está cambiando al espárrago, que sí está haciendo que los agricultores se unan en cooperativas, empezaron en Huétor Tájar, luego en Láchar y por aquí están surgeindo otras. Otros agricultores siembran maíz pero no es rentable, no pueden vivir 40-50 marjales de maíz, tienen otro trabajo y mantienen la finca por no perderla. Luego otra gente como nosotros, pequeños productores que intentamos producir de otra manera.

¿Qué dirías que aportáis vosotras al territorio, como colectivo de agricultores/as, respecto a quienes producen en convencional?
Creo que aportamos ser ejemplo, ser avanzadilla de otra manera de hacer agricultura, que se puede vivir de otra manera, pero hay que implicarse mucho más, en la comercialización por ejemplo, y hay que formarse, donde la administración debería implicarse más. Los agricultores estamos por vocación, no por la rentabilidad, estamos por amor a la tierra que viene de tus abuelos.
Hay un miedo generalizado del agricultor convencional hacia la agricultura ecológica, pero si ven que hay otra gente que lo está haciendo, que pueden vivir del campo, sirve del ejemplo.

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El ejemplo que dais es fundamental, sirve de inspiración para mucha gente que tiene lo ecológico y lo colectivo en mente pero que no se atreve a realizar la transición.
Si pensara las horas que he dedicado al proyecto colectivo del Vergel, ya podría haber hecho un Máster, pero estoy muy empeñada porque trabajar con otros, te enriquece, la gente del campo estamos todo el día solos, es también una manera de socializarse, de ofrecer diez productos en lugar de uno o dos, si yo produzco esto y aquel lo otro, tendremos más fuerza y el canal de comercialización va a tener más posibilidades. También aprendes de los otros, en el caso de las plagas por ejemplo, o se realizan compras conjuntas.

¿Qué crees que hace falta para que el consumidor de productos convencionales se decida a comprar vuestros productos o de productores que trabajan como vosotras?

Los consumidores se tienen que concienciar, pensar, yo estoy comprando a un productor local, que me está dando un producto de mayor calidad, para esto también tiene que tener confianza, luego estoy mejorando mi entorno más cercano, la Vega en este caso por ejemplo, pues con mi compra estoy ayudando a que las tierras de la Vega estén en producción y no se siga especulando con ellas.

El consumidor también tiene que estar concienciado con la calidad del producto, hay veces que aunque sacamos la máxima calidad, a veces te llega un producto más pequeño, una manzana que está un poco picada, bueno pues nuestra política es que si te llega un producto que está un poco mal, dices mira, me ha llegado esto, la semana que viene se repone o se descuenta, pero no hay que enfadarse y decir pues ya no compro más. Cuando compras una lechuga en un supermercado, tiene muchos conservantes, envuelta en un plástico que hace que tenga esa apariencia, al no echar tantos productos químicos pues tienes que tener en cuenta que hay veces que saldrá con otra apariencia.

He sido una defensora de la vega desde hace muchos años, pero hay que implicarse en el territorio, y para que se mantenga un territorio con una agricultura de carácter tradicional tiene que ser rentable. Y yo estoy empeñada en que esto tiene que ser rentable. Y mis cuentas todavía no me salen.

 

Grande final entrevista

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